viernes, 30 de septiembre de 2016

Esperando al príncipe Hamlet


Cuando la historia del príncipe Hamlet, nacido Amelethus, que significa hogar, vio la luz hace cuatrocientos años, las promesas al hombre provenían del cielo. Hoy, con el mundo al borde del precipicio, las mentiras que alientan esperanza están en labios humanos. Así que, antes como ahora, la incómoda presencia del príncipe danés se hace imprescindible; máxime cuando hablamos del menú literario de la juventud.

miércoles, 3 de agosto de 2016

Como un tatuaje (IX)


Enterré mis sueños
en la playa del reposo.
Vine a buscarlos,
sólo hallé losas pesadas,
fúnebres como rotos espejos.

Condenado mundo,
sin reposo pa inadaptados,
absurdo y prometedor,
irrisorio y de humo,
opulente, egoísta, caprichoso.
Penitenciaría, 
laberinto de imposible salida.

El ocaso,
donde pierdo las ganas,
minero de palabras,
enfrentando la decadencia
que invade y hace páramo.

Para mi tristeza,
siendo sin quererlo,
un fuego que se extingue.
Y mis manos llenas.
Y la boca seca.
Y corazón roto.
Fugaces sombras somos,
en el espacio tiempo.
Besos de nicotina,
miel de palma,
labios de cereza.

Como un tatuaje (VIII)



Parió el día preñado de lluvia,
panza de burro y plomo,
aires de miel y canela dulce,
cielo derramado sobre gris urbe.
Me escabullo de enemigos que me forjan,
acreciento tu leyenda.

lunes, 11 de julio de 2016

Como un tatuaje (VII)


Fuego del amanecer
que prendes los confines del mundo,
siete mil millones de caballos,
alados, rebeldes, dispuestos
a cabalgar tu estepa.

De cada alma el cielo,
perpetuas las nieves quedan.

Como potente cascada
que se derrama sobre la cabeza,
así la vida es.

Como caprichoso Olimpo
dictando destinos,
imponiendo sin dar tregua al vencido.

Como halcón fanfarrón
que agita sus alas
frente a la presa de su cortejo.

Regresan a mí los versos
que un día escribí en tu piel.
Para ganar mi alma isleña,
ociosa, disfrutada,
de piel tostada y roce de fragancias.

Porque amaba tanto el mar
que olvidé que debía respirar.



lunes, 4 de julio de 2016

Como un tatuaje (VI)


Eras simio, Eva a mis ojos,
libre de imperfecciones,
piel escarchada;
rico de levedad, tú.
Yo, tuerto conforme.
Mereciste el trono de mis recuerdos:
falsos, bellos, sueños neonatos.
Y, ¡qué lástima!,
ahí quedaste para siempre.

domingo, 29 de mayo de 2016

Como un tatuaje (V)


Tengo un huerto muy vasto,
sin puertas que no sean de aguas.
Luna quebrada me pare
por mi tierra sin cadenas,
en paseos de satén,
con perfume de sirenas.